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Ps. Jonathan Arroyo B.

 

Mi nombre es Jonathan Arroyo Barra, soy psicólogo de la Universidad de Concepción.

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Viví casi toda mi vida en Concepción. Desde niño fui consciente de problemas sociales, desigualdad y abuso de poder, situaciones que me inspiraron a ver más allá de mi bienestar individual.

 

Estudiar psicología fue el punto de partida en mi búsqueda por comprender las relaciones entre las personas y nuestro entorno.

 

Actualmente me resisto a ser absorbido por la inercia del consumismo, la cultura del desecho, el autoengaño y el individualismo. Por ello, trabajar como psicólogo independiente es un nuevo paso para contribuir al bienestar de las personas.

 

Sin embargo, tengo un plan de vida que me exige ir más allá y trabajar con las comunidades. El desafío es mantenerme actualizado, así como formar redes y ampliar mi trabajo con diversos actores sociales.

Sólo constituiremos sociedades más

justas y sostenibles si somos capaces de

transformarnos y trabajar juntos.

Ps. Jeffry Jara P.

 

Mi nombre es Jeffry Jara Pérez, soy psicólogo de la Universidad de Concepción.

 

Comencé mis estudios de psicología buscando un mayor entendimiento de las relaciones humanas y, aunque inicialmente lo hacía por una necesidad individualista, pronto noté el gran impacto que esta disciplina podría tener en beneficio de los demás y de nuestro entorno.

 

Con el tiempo me percaté de una creciente brecha que se estaba formando entre las personas, fomentada por nuestro actual sistema económico y cómo, poco a poco, fue contagiando a nuestra cultura.

 

Basta con observar cómo se nos ha inculcado la competitividad con el fin de conseguir nuestros propios objetivos, como por ejemplo en el mundo laboral. Existe disconfomidad no sólo por las malas remuneraciones, sino por una monotonía que se disfraza de estabilidad que termina minando nuestra proactividad y deseos por contribuir a la sociedad. La mayoria de las personas está privada de su creatividad, atrapados en los horarios, pero aún así, continuamos haciendo lo que "debemos" para adecuarnos a este sistema y sobrevivir.

Conócete, decide y mejora.

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Honestamente, no estoy de acuerdo con esta individualidad, pues nos ha llevado a relegar a muchos otros al fracaso, el sufrimiento y el abandono: donde sea que haya un ganador habrá también muchos perdedores.

 

Es de mi interés, por tanto, fomentar el crecimiento personal y una consciencia altruista en las personas; ayudarles a resolver sus conflictos mediante el autoconocimiento y el desarrollo de nuevas estrategias de interacción, centrándome en los aspectos emocionales y situacionales que les aqueja en su diario vivir, con el objetivo de disminuir esta brecha que nos separa y nos conduce al aislamiento.

¿Qué hacemos?

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Nuestro trabajo puede ser el de un psicólogo clínico y la salud, el de un psicólogo comunitario, organizacional o educativo. Todo depende de lo que necesites, ya que tenemos una formación integral para atender cualquier tipo de inquietud y la humildad para saber qué podemos ofrecer y cuándo derivar.

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De hecho, en lugar de presentarnos como expertos en la vida de otras personas, nos resulta más respetuoso hacerlo como una herramienta o instrumento perseverante para ayudar a otros seres humanos en lo que necesiten.

 

Es decir, somos facilitadores de procesos.

Pero... ¿qué procesos facilitamos?

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Cualquiera. No porque seamos expertos en todas las áreas de la vida ni porque nos creamos los mejores facilitadores, sino porque nuestra experiencia profesional y de vida nos ha permitido reconocer que las personas son sabias de distintas maneras y sus realidades son universos inexplorados para los demás y, en ocasiones, para sí mismas.

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Así, podemos ayudarte a alcanzar objetivos personales y/o profesionales, aliviar heridas físicas y/o espirituales, transformarte en una mejor persona para ti, para los demás y para el mundo en que vivimos.

¿En qué creemos?

 

Las personas nacemos, nos desarrollamos y morimos dentro de sociedades y culturas, cargando con sus herencias para bien y para mal.

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El mundo está lleno de cosas hermosas y desconocidas, la vida en sí es una lucha constante por adaptarnos a él y las herramientas que desarrollamos nos permiten transformar o perpetuar algunos aspectos de él.

 

Los seres humanos crecemos en interacción con los demás

Hay quienes sostienen que nacimos y morimos solos, pero eso es mentira. Desde el momento de nuestra concepción hasta el momento en que morimos estamos acompañados por otros seres vivos; una madre biológica de quien nos nutrimos, personas, animales, plantas, tierra, etc.

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Sin embargo, en algún momento nuestro entorno nos enseñó sobre la avaricia, la miseria, el engaño y el dolor, conduciéndonos lentamente al autoengaño de sentirnos solos, desvalidos y que nuestra supervivencia depende de ser más fuertes que otros y desconfiar de lo desconocido.

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La salud y la enfermedad hablan de nuestras interacciones con el entorno

Las sociedades actuales están caracterizadas por un marcado individualismo, el miedo y la corrupción, sirviendo de contexto para el desarrollo de distintos males, como el hambre, las enfermedades, la violencia, la intolerancia y la contaminación ambiental. En otras palabras, nuestros actuales estilos de vida traen como efectos colaterales el sufrimiento individual y colectivo de los seres vivos que conformamos este mundo.

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Cambiando la forma y la calidad de nuestras interacciones con los demás y nuestro entorno, aseguramos una buena calidad de vida para nosotros y quienes nos importan. En otras, palabras, la única forma de desarrollarnos plena e integralmente es colaborando por el bienestar común.

 

Las personas somos dueñas de nuestras vidas y nuestro porvenir

Esto es fundamental y tiene al menos 2 aspectos importantes a destacar:

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a) Nuestro bienestar depende de nosotros mismos. Aunque el mundo es el escenario que facilita tanto nuestro desarrollo como nuestro sufrimiento, somos cada uno de nosotros los responsables de tomar nuestros recursos y usarlos para cambiar nuestra situación de vida y contribuir al mejoramiento del entorno, hasta convertirlo en un mejor lugar para vivir.

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b) Cada uno es dueño y sabio respecto de su propia vida. Aunque suene repetitivo, no existe una persona igual a otra... Incluso 2 gemelos idénticos tienen hermanos y experiencias distintas. Somos iguales en términos generales, pero únicos en términos específicos. Nuestras experiencias, tanto los logros y los fracasos como las circunstancias que nos condujeron a estar donde estamos, las conocemos sólo nosotros mismos. Aunque todos podemos juzgar a los demás, nadie puede comprender tu vida mejor que tú, por lo que las demás personas sólo podemos colaborar para ayudarnos mutuamente a comprender y desarrollar de mejor manera nuestros propios recursos.

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El desarrollo económico es ecológico

Los seres vivos dependemos de los demás y del medioambiente para subsistir y desarrollarnos. Para honrar esta hermosa interdependencia entre todos, buscamos generar espacios donde el intercambio económico signifique crear redes y compartir nuestros conocimientos, además del mero pago por un bien o servicio.

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Aunque amamos la psicología, sabemos que esta ciencia social nació para satisfacer las necesidades insensatas de unos pocos, en desmedro de la gran mayoría. Por esta razón, cremos firmemente en aportar con nuestra profesión a la reparación y al desarrollo de sociedades más justas y sanas, donde el fruto de nuestro trabajo sirva para traer vida y felicidad (en lugar de explotar económicamente el sufrimiento de los demás).

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Para vivir, desarrollarnos y heredar un mundo sano a nuestros sucesores, debemos trabajar y nutrirnos juntos. Así es como, en el ejercicio de nuestra profesión, pretendemos que el intercambio económico asociado a nuestras prestaciones sea justo y digno, respondiendo a nuestra necesidad de crecimiento interdependiente y nunca para enriquecernos en desmedro de los demás.

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Ciertamente, necesitamos del dinero para costear nuestras vidas y eventuales estudios de especialización, pero también comprendemos que a veces las personas no contamos con el dinero pero sí con otras formas de agradecer y contribuir al mutuo desarrollo, por lo que estamos dispuestos a oír todas las propuestas a fin de que consigamos avanzar hacia donde necesitamos (sin que el dinero llegue a convertirse en un obstáculo).

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